Después de una experiencia traumática en otro centro, había empezado a tener el famoso 'miedo de ir al dentista'. Hoy, casi dos años después de comenzar a atenderme en Dreyer, mi perspectiva cambió por completo. Especialmente gracias a la doctora Mariel Albim, por su calidez y por hacerme sentir tan cuidada, y a Flor de la recepción por ser tan atenta.








